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miércoles, 18 de noviembre de 2015

Los chicos del Italpark







Papá trabajaba en el laboratorio de Coca Cola, y a los niños nos regalaban siempre entradas para el Italpark, panchos y coca cola aseguradas, qué bien la pasábamos. Era LA SALIDA. También después con mi tribu de chicos elegíamos ir por las tardes al lugar. Marcelo, yo, Sergio, mi hermano y Fabián íbamos por las tardes , creo que era más barato, y la pasábamos de 10, todos los juegos para nosotros, todos. Inolvidables tardes.¿ Porqué esa alegría infinita de ser chicos y pasarla bien no se nos extendió a nuestra madurez ??. ¿ Porqué no salimos corriendo con el premio de ser niños y de tener el fuego primordial en nuestras vidas ? Y nos salvamos, y nos ahorramos el dolor, la decepción, las lágrimas de crecer sin un porqué, o con el objetivo estrellado. No sé porqué pienso que la felicidad tiene que ver con las tazas del Italpark y el sol sobre nosotros. Y esa inmensa sensación de que el mundo era infinito tanto como nuestras ganas de quedarnos en ese lugar que era nuestro Paraíso.


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