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sábado, 29 de mayo de 2021

Jinetes

 



A veces cabalgábamos solos,

a veces acompañados,

no más el sol  que se hundía, el viento

sobre la cara,


En un país extenso y desierto

fundábamos sueños

dónde íbamos a buscar los caballos ,

el frío nos sorprendía 

siempre lejos de los fuegos,

la intimidad con la desazón

que nos dejaba la piel dura y helada.


Todas las pequeñas flores

todas las auroras,

los crepúsculos

rondaban por el horizonte aquel,

porque alguna vez volvía la Primavera

y seguían una a una las estaciones

estos galopes, 

estas fugas en el tiempo. 


Se apoderaba de nuestra voluntad

un claro deseo de cabalgar

otras mil auroras más

hasta desaparecer.


Mónica Pedraza




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