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viernes, 19 de abril de 2013

No había aura


y había una mañana no había aura todo se quedaba en los espejos el polvo la noche acorralada la transpiración del miedo la voz silenciosa que se escapaba por las rendijas aullaba. La luz de tu cuerpo proyectaba fantasmas un sinfin de mares devoraba el horizonte.

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