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domingo, 9 de agosto de 2020

Una batalla bien ganada






Cierras los ojos. Toda la luz llega de alguna parte. No puedes ver de donde es. Son las 5:00 de la tarde. Y es una de esas tardes para olvidar. Hecha de niebla, humedad y gris.


Abres los ojos, te cuesta. El mundo es menos amable, menos digerible. Te cuesta como te costaba cuando eras una pequeña niña herida por la injusticia. Y respiras. A veces ganar no es el objetivo .Ya no te interesa. Intentas no desgastarte en eternas discusiones y preservar lo poco que puede salvarse de algo.

No sé algunas palabras, algunos gestos. La amistad...


Te impacta que la gente sea tan inestable, tan volátil, tan hiriente...Aún impacta. Y te preguntas: Qué premio les darán, qué diploma tendrán, en qué periódico aparecerá la gesta de denostar al otro por pensar diferente.

Será que ya sabes tanto de estas cosas que no te inquieta, ya no te perturba. Y al final ganas la contienda ¿ Para qué ?. ¿ De qué te sirve ? Aún si no usaste ningún dardo. Aún si salvaste al que te ofendió.

Bla bla bla de pavadas. Te has hecho fuerte tras tantas peleas vanas. Que no te mueve ni un músculo si al final el alfil le gana a la reina. O al revés. Has aprendido a dejar pasar y sólo observar cómo llega al fin la paz, esa querida amiga, tan apreciada.

Y tal vez por eso y sólo por eso esta es una batalla bien ganada.
    

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