" parece realmente que, desde su infancia ,
Marco Aurelio había entrevisto lo que podía ser el ideal de una vida filosófica.En el primer libro de las
Meditaciones (I, 6), atribuye a la influencia de un cierto
Diogneto aquella aspiración a la austeridad.Aquel tal Diogneto fue uno de los primeros maestros que tuvo:le enseñó a escribir diálogos " siendo todavía un niño" y lo apartó de un juego que se practicaba desde hacía tiempo entre los jóvenes griegos , ya que es evocado por
Aristófanes y
Platón, y que consistía, en lo esencial, en divertirse con las codornices golpéandolas ligeramente en la cabeza ".
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