Buscar este blog

Mostrando entradas con la etiqueta La Poesía era un bello país. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La Poesía era un bello país. Mostrar todas las entradas

jueves, 23 de julio de 2026

Ves ahora que el andurrial..., poema de Jorge Aulicino





Ves ahora que el andurrial
se escabia de luz verde 
celeste,
irreal, en tanto lo 
atravesás, no sé hacia qué 
aventuras, 
en un zigzag entre 
puentes de fierro y 
edificios ralos. 
Una música dodecafónica
acompaña lo que debiera
ser 
un viaje entre abedules
hacia el mar, no el mar 
azul, ya sé, 
no mare nostrum: mar 
gris, verde gris, petróleo, 
amasijándose contra los 
acantilados porosos. 
Pero no son abedules. El 
tren colea al entrar a una 
estación. 
Òxido. Troncos 
brutalmente hachados y 
apilados. Vegetación. Abedules no 
son, pero inseminan de 
copos 
el pasto helado. Son 
árboles de este principio 
pampeano, 
el cual señala: aquí el 
invierno huele a ejército
de mampostería. 
Hasta en la cruz de los 
galpones hay algo de 
barroco eclesial. 
No diría que hay un ángel
de yeso, no, sino más bien 
su espectro, 
de luz inflada. Diríamos, 
un ángel de vidrio de 
damajuana. 
Oh qué siesta allí, qué
tremenda. El despertar de
la siesta 
entre gordas gotas de
lluvia y luces sesgadas de 
estilo medieval. Campanas 
también, y allá lagunas, 
ojos de agua 
o qué. El tren arranca con
un cólico. Al mar, al mar. 
Te acoge 
la ciudad veraniega en su 
invierno tenaz,
iridiscente. 
Encerrado en un bar, 
rodeado de escalofrío y 
temporal, 
a un lado la ciudad vacía, 
al otro el abierto vacío del 
mar, 
penabas, escribías, 
discurrías, suplicabas el 
irrevelable secreto de los elementos. 
De una vez entendelo: 
elementos. 
Joder con Dios, con la 
patria, con la respiración 
animal 
de la pampa y el ojo, en la 
tormenta, del Leviatán.

Jorge Aulicino

ph by Diario La Nación