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viernes, 16 de noviembre de 2018

Exilios , poesía de Ida Vitale










Una poesía de la poeta Ida Vitale, ella es de Uruguay. Vitale ganó el Premio Cervantes 2018.




Exilios


…tras tanto acá y allá yendo y viniendo.

Francisco de Aldana



Están aquí y allá: de paso,

en ningún lado.

Cada horizonte: donde un ascua atrae.

Podrían ir hacia cualquier fisura.

No hay brújula ni voces.



Cruzan desiertos que el bravo sol

o que la helada queman

y campos infinitos sin el límite

que los vuelve reales,

que los haría de solidez y pasto.



La mirada se acuesta como un perro,

sin siquiera el recurso de mover una cola.

La mirada se acuesta o retrocede,

se pulveriza por el aire

si nadie la devuelve.

No regresa a la sangre ni alcanza

a quien debiera.



Se disuelve, tan solo.




Ida Vitale


miércoles, 14 de noviembre de 2018

El poeta como pescador, poesía de Lawrence Ferlinghetti









El poeta como pescador


A medida que envejezco
percibo que la vida
tiene la cola en la boca
y otros poetas y otros pintores
ya no encarnan para mí
ningún tipo de competencia
El cielo es el desafío
el cielo
que aún debe ser descifrado
ese alto cielo
ante el que caen agobiados
los astrónomos
con sus grandes orejas electrónicas
ese cielo
que nos susurra constante
los secretos finales del universo
el mismo que respira
hacia adentro hacia afuera
como si fuera el interior de una boca
del cosmos
el mismo cielo
que es el borde de la tierra
y del mar también
el cielo
de voces múltiples y ningún dios
rodeando un océano de sonido
que devuelve ecos
como las olas
que estallan en el murallón
Poemas enteros
diccionarios completos
enrollándose
en la explosión de un trueno
Cada atardecer un cuadro instantáneo
cada nube un libro de sombras
a través de las que vuelan salvajes
las vocales de los pájaros
que llorarán repentinamente
Ese firmamento para el pescador
está despejado
a pesar de las nubes oscuras
Él lo observa
lo estima por lo que es:
el espejo del mar
a punto de precipitarse sobre él
en su bote de madera
al filo del horizonte oscuro
Nosotros lo imaginamos como un poeta
siempre cara a cara con la vieja realidad
donde los pájaros nunca vuelan
antes de la tormenta
No lo dudes
él sabe lo que caerá desde las alturas
antes de que amanezca
él es su propio vigía
en su embarcación
atento al sonido del universo
dando cuenta de las visiones
de la tierra de lo viviente
con su voz poderosa


Lawrence Ferlinghetti

martes, 13 de noviembre de 2018

"Un recuerdo de los Templarios ", poesía (fragmento ) de Enrique Gil y Carrasco











Acá va uno de mis homenajes a estos bravos y honorables caballeros medievales, los Templarios. La que aquí escribe tuvo el honor de estudiar en el Colegio "Instituto Tierra Santa ", de franciscanos. Los franciscanos son los custodios de Tierra Santa, de Jerusalén. Como los Templarios pero ahora los franciscanos en son de paz total (acordaos de la inmensa belleza de alma de San Francisco de Asís) siempre hay una hogaza de pan y una botella de agua para todo peregrino en la bendita tierra de todas las religiones.


Enrique Gil y Carrasco escribe una poesía de admiración hacia estos caballeros de la Orden del temple, éste es un fragmento. Es largo el poema pero emotivo.Está en Internet.




" Un recuerdo de los Templarios " (fragmento)



"Bien estáis en la tumba, los templarios,

porque si abrierais los oscuros ojos,

y otra vez por el mundo solitarios

de la vida arrastraseis los enojos,

tanto el baldón y mengua y desventura

vierais en él, y tanta hipocresía,

que la seca pupila en su amargura

otra vez a la luz se cerraría.

No parece sino que con vosotros

todo el honor y lealtad llevasteis;

no parece sino que con nosotros

todo el oprobio y vanidad dejasteis,

porque en el día irónicos y secos

y menguados arrástranse los hombres

para llenar sus corazones huecos

del oropel mentido de sus nombres.

Pasó la fe y con ella la inocencia,

y el candor que doraba vuestros años;

pasó la dulce flor de la existencia

cual pasa la niñez con sus engaños.

Hoy las ideas de entusiasmo y gloria

ceden el puesto a viles intereses

y crecen en el campo de la historia

sobre la tumba del honor cipreses.


Enrique Gil y Carrasco

martes, 6 de noviembre de 2018

Nube que miras en lo alto del cielo..., Silvina Ocampo







Lecciones de la metamorfosis


Nube que miras en lo alto del cielo
mi condición humana y modificas
las formas de tu cuerpo y de tus caras:
si alguna vez he visto deshacerse
tu cuerpo de caballo o de sirena,
tus ojos y tu pelo cruel de Erinia,
tus vírgenes perdidas con un ángel
entre las sombra de una playa inmensa,
el velero que se hunde en la tormenta
o un frágil ciervo entre las rosas de oro
de un antiguo poniente indescifrable;
si alguna vez he visto desmembrarse
un reino donde no gobierna nadie,
un templo en que quedaron misa rodillas
prosternadas al pie de un muro blanco,
tan blanco que hasta el sol pierde su faz,
sabrás que sos mi lecho cuando duermo,
que tus lecciones de metamorfosis
he querido seguir hasta la muerte
entregándote toda mi esperanza.


Silvina Ocampo

viernes, 2 de noviembre de 2018

Decididamente, estamos fuera del mundo..., Arthur Rimbaud











"Decididamente, estamos fuera del mundo. Ni un solo sonido. Mi tacto desapareció. ¡Ah! mi castillo, mi Sajonia, mi bosque de sauces. Los atardeceres, las mañanas, las noches, los días... ¡Estoy tan cansado!."


Arthur Rimbaud de "Una temporada en el Infierno "

jueves, 25 de octubre de 2018

Quiéreme entera..., poesía de Dulce María Loynaz









Quiéreme entera...



Si me quieres, quiéreme entera,
no por zonas de luz o sombra...
si me quieres, quiéreme negra
y blanca. Y gris, y verde, y rubia,
quiéreme día,
quiéreme noche...
¡Y madrugada en la ventana abierta!

si me quieres, no me recortes:
¡quiéreme toda... o no me quieras!


Dulce María Loynaz


Post ilustrada con la obra de Franz Marc

viernes, 5 de octubre de 2018

Cuando sale la luna..., Federico García Lorca








Cuando sale la luna
se pierden las campanas
y aparecen las sendas
impenetrables.
Cuando sale la luna,
el mar cubre la tierra
y el corazón se siente
isla en el infinito.

Federico García Lorca

jueves, 4 de octubre de 2018

Guárdame en ti, poesía de Raúl Zurita









Guárdame en ti


Amor mío: guárdame entonces en ti
en los torrentes más secretos
que tus ríos levantan
y cuando ya de nosotros
sólo que de algo como una orilla
tenme también en ti
guárdame en ti como la interrogación
de las aguas que se marchan
Y luego: cuando las grandes aves se
derrumben y las nubes nos indiquen
que la vida se nos fue entre los dedos
guárdame todavía en ti
en la brizna de aire que aún ocupe tu voz
dura y remota
como los cauces glaciares en que la primavera desciende.


Raúl Zurita

sábado, 29 de septiembre de 2018

El viajero, poesía de Benjamín Prado












Javier Prado, poeta de Madrid le dedica esta poesía a otro gran poeta, uno de los grandes de la poesía española, Javier Egea. Egea que era muy talentoso como poeta se suicida hace casi una década y he aquí que os traigo estas bellas palabras de Prado lamentando ese trágico final de Egea..




El viajero


para Javier Egea

Te acompañaban siempre los violines.
Tus poemas estaban en ti como los peces
en el fondo de un río.

Eso es lo que vi en ti:
peces en el desierto,
música amenazada.
Te vi hacer bosques y subir montañas,
te vi cavar abismos con tus manos.
No supe dónde ibas.

Te vi buscar la sombra entre la luz,
te vi buscar la muerte entre la vida,
y no pude entenderte.

Yo no sé qué has ganado, pero sé qué has perdido:
tu música,
tus peces,
tus montañas azules.

No puede ser feliz quien entierra un tesoro.
No puede ser feliz
quien envenena el agua de su vida.

De "Un caso sencillo" 1986


Fotografía de Javier Egea

viernes, 21 de septiembre de 2018

Has de saber que eres un campo magnético ..., Gioconda Belli








Has de saber que eres un campo magnético
hacia el que viajarán aullando los clavos herrumbados
y el oxido mortal de todos los naufragios.
Ampara, pero ampárate primero
Guarda las distancias
Constrúyete. Cuidate
Atesora tu poder
Defiéndelo
Hazlo por ti
Te lo pido en nombre de todas nosotras.


Gioconda Belli (Extracto de Consejos para la mujer fuerte)

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Bendita sea la ira, poesía de María Wine













Bendita sea la ira


Bendita sea la ira
la pálida ira silenciosa
que tiembla igual que un arco demasiado tenso
o la ira colérica
que grita con voz resonante
y la oscura ira abismal
que retumba en la campana de alarma de la tormenta


Bendita sea la ira
que con su guadaña de luz
despierta al indiferente
y con su fuego
oscurece la sonrisa del tramposo
la ira que desenmascara
al ostentosamente dadivoso
y al que acepta con avidez


Maldita sea la ira
que habla con la lengua del odio
sólo para extender más odio
Huye de esta ira engañosa
como si de una serpiente venenosa huyeras


Pero no huyas de la ira
que embriagada de furor
tropieza con sus palabras
préstale
la oreja redonda de la paciencia
Y tu propia ira contenida
que se retuerce como un sacacorchos
en tu corazón
o susurra como una abeja
encerrada en tu mano:
libérala
reparte contigo mismo
las frutas de tu ira


Bendita sea la ira
que con su discurso brillante
agudiza y se yergue
haciendo huir a la maldad
al igual que las sombras
huyen de la luz-
Bendita sea la ira que lucha
por más vida en la vida
más amor en el amor
más justicia en la justicia.


María Wine

lunes, 17 de septiembre de 2018

No pondrás nombre al fuego, poesía de Chantal Maillard







No pondrás nombre al fuego


No medirás la llama
con palabras dictadas por la tribu,
no pondrás nombre al fuego,
no medirás su alcance.
Todas las llamas son el mismo fuego.
Mi cuerpo es una antorcha que alumbra los espantos
que la razón construye en sus tinieblas.
Hay que bajar al cuerpo, muy adentro,
tocar el centro ardiente, abrirlo y propagar
el gozo de la lava.
No importa en qué caderas,
en qué pecho resbale,
no importa la estatura, el sexo o la materia
pues todos caminamos sobre la misma pira.
No medirás la llama con palabras que encubren
los viejos sentimientos de los hombres.


Chantal Maillard

martes, 11 de septiembre de 2018

Sí, mi amiga..., poesía de Juan L. Ortíz










SI, MI AMIGA...


Sí, mi amiga, estamos bien, pero tiemblo
a pesar de esas llamas dulces contra junio…

Estamos bien… sí…
Miro una danzarina en su martirio, es cierto,
con los locos brazos, ay, negando la ceniza
y el crepúsculo íntimo…

Estamos bien… Cummings que se va, muy pálido,
al país que nunca ha recorrido,
mientras Debussy enciende el suyo, submarino…
Estamos bien… Pero tiemblo, mi amiga, de la lluvia
que trae más agudamente aún la noche
para las preguntas que se han tendido como ramas
a lo largo de la pesadilla de la luz,
con la vara que sabes y la arpillera que sabes,
en las puertas mismas, quizás, de la poesía y de la música…
Estamos bien, sí mi amiga, pero tiemblo de un crimen…
Cuándo, cuándo, mi amiga, junto a las mismas bailarinas del fuego,
cuándo, cuándo, el amor no tendrá frío?


Juan L. Ortíz

lunes, 10 de septiembre de 2018

Les jeux sont faits, poesía de Olga Orozco












Les jeux sont faits


¡Tanto esplendor en este día!
¡Tanto esplendor inútil, vacío, traicionado!
¿Y quién te dijo acaso que vendrían por ti días dorados
en años venideros?
Días que dicen sí, como luces que zumban,
como lluvias sagradas.
¿Acaso bajó el ángel a prometerte un venturoso exilio?
Tal vez hasta pensaste que las aguas lavaban los guijarros
para que murmuraran tu nombre por las playas,
que a tu paso florecerían porque sí las retamas
y las frases ardientes velarían insomnes en tu honor.
Nada me trae el día.
No hay nada que me aguarde más allá del final de la alameda.
El tiempo se hizo muro y no puedo volver.
Aunque ahora supiera dónde perdí las llaves
y confundí las puertas
o si fue solamente que me distrajo el vuelo de algún pájaro,
por un instante, apenas, y tal vez ni siquiera,
puedo reclamar entre los muertos.
Todo lo que recuerda mi boca fue borrado de la memoria de otra boca
se alojó en nuestro abrazo la ceniza, se nos precipitó la lejanía,
y soy como la sobreviviente pompeyana
separada por siglos del amante sepultado en la piedra.
Y de pronto este día que fulgura
como un negro telón partido por un tajo, desde ayer, desde nunca.
¡Tanto esplendor y tanto desamparo!
Sé que la luz delata los territorios de la sombra y vigila en suspenso,
y que la oscuridad exalta el fuego y se arrodilla en los rincones.
Pero, ¿cuál de las dos labra el legítimo derecho de la trama?
Ah, no se trata de triunfo, de aceptación ni de sometimiento.
Yo me pregunto, entonces:
más tarde o más temprano, mirado desde arriba,
¿cuál es en el recuento final, el verdadero, intocable destino?
¿El que quise y no fue?, ¿el que no quise y fue?

Madre, madre,
vuelve a erigir la casa y bordemos la historia.
Vuelve a contar mi vida.


Olga Orozco

martes, 4 de septiembre de 2018

Plenilunio, poesía de Cristina Peri Rossi













Plenilunio

Por cada mujer
que muere en ti
majestuosa
digna
malva
una mujer
nace en plenilunio
para los placeres solitarios
de la imaginación traductora.


Cristina Peri Rossi

viernes, 31 de agosto de 2018

Israfel , poesía de Edgar Allan Poe










Israfel



En el Cielo mora un espíritu,
cuyas cuerdas del corazón son un laúd;
ninguno canta mejor, ni con tal frenesí
como el ángel Israfel,
y las estrellas vertiginosas,
así lo afirma la leyenda,
deteniendo sus himnos,
escuchan el encantamiento de su voz,
todas en silencio.
Dudando en lo alto de su meridiano,
la luna apasionada se sonroja de amor,
mientras, para oírle, el mismo rayo
(y con él las veloces Pléyades)
se detienen en el cielo.
Y dicen que el fervor de Israfel
se debe al sortilegio de su lira,
al trémulo alambre vivo de sus cuerdas;
donde los pensamientos profundos son un deber,
donde el Amor es un Dios ya anciano,
donde los ojos de las huríes
brillan con la adorada belleza de los astros.
Tienes razón, Israfel,
en despreciar todo canto que no sea apasionado.
¡A ti los laureles, bardo el mejor
y el más sabio!
¡Larga y gozosa vida para ti!
Los altos éxtasis caen con las ardientes notas,
con tu dolor, tu alegría, tu odio, tu amor,
el fervor de tu laúd.
¿Qué hay de extraño en que las estrellas
eternas permanezcan mudas?
Sí, tuyo es el Cielo,
pero este es un mundo de dulce amargura,
nuestras flores son sólo flores,
y la sombra de tu inmensa beatitud
es la luz de nuestro sol.
Si yo pudiese habitar en el reino de Israfel,
y él en donde yo habito,
no podría el ángel cantar una melodía terrenal,
mientras yo, en cambio, podría lanzar al firmamento
un nota más plena que esta triste canción
que brota de mi lira.


Edgar Allan Poe

jueves, 30 de agosto de 2018

Sanación, poesía de Jorge Curinao










Sanación


No estamos solos en la soledad
otros dirán sus cuentos
infinitamente
comerán el pan de los cielos
abrirán el camino de los ciegos


cuando todo eso suceda
ellos
los que siempre me hacen falta
vencerán las dudas
que es como vencer al tiempo


Jorge Curinao de "Cactus"

domingo, 19 de agosto de 2018

Las mujeres que más me atraen..., Miguel Gane












"Las mujeres que más me atraen son aquellas que se debaten cada día entre salvar al mundo y acabar con él porque saben que son capaces de ambas cosas."


Miguel Gane

jueves, 16 de agosto de 2018

El viento, poesía de Carlos Battilana











El viento


Toco con mano indeleble
lo escaso de la materia.

En mi habitación
retiro a mis hijos, los abrazo,
les recuerdo
con palabras pequeñas
que el viento
es indestructible.

Brilloso como un témpano
el día
persiste
aquí, allí. Sin cansancio
recibo el deterioro
como una forma de avance.


Carlos Battilana


miércoles, 8 de agosto de 2018

Un cuento sobre la lluvia, poesía de Bella Ajmadúlina















Un cuento sobre la lluvia



Desde la mañana la lluvia no me abandonaba,
-Oh, déjame- le decía yo rudamente
Pero ella no cedía, fiel y triste,
me seguía como una pequeña hija.

La lluvia se adhirió a mis espaldas, como un ala.
Yo la reñía
-Avergüénzate, mala!
Llorando te implora el labriego
-Vete a las legumbres y a las flores!
¿Qué quieres de mí?

El tiempo era pesado y seco.
La lluvia estaba conmigo, olvidando
al resto del mundo.
Los chicos bailaban en torno a mí,
como si fuera una máquina regadora.

Me ingenié para entrar en un café,
Me escondí en una mesa, detrás de un nicho.
La lluvia, cual un mendigo, se pegó a la ventana,
y quería llegar a mí a través del vidrio.
Salí otra vez, la mejilla fue castigada
con una bofetada húmeda,
pero en seguida, arrepentida,
la lluvia, triste y valerosa,
me lavó los labios con olor a cachorro.

Creo que mi apariencia era ridícula.
Me envolví el cuello con un pañuelo gris.
Y la lluvia me pellizcaba la oreja.
La sequía era tensa. Todo estaba seco.
Sólo yo me empapé.


Bella Ajmadúlina