¿Oh, no! La mayoría somos gente tranquila, pacífica, un poco muerta.
Pues yo estoy vivo, eso sí; pero la misma vida que no puedo emplear se me queda dentro y se me pudre. Sabe usted, yo quisiera que todo viviese, que todo comenzara a marchar, no dejar nada parado, empujar todo al movimiento, hombres, mujeres, negocios, máquinas, minas, nada quieto, nada inmóvil...".
Pío Baroja de "Zalacaín, el avnturero ".
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